
Los alimentos fermentados vuelven a estar de moda: Este método se conoce desde hace mucho tiempo y actualmente está viviendo un resurgimiento.
La actividad de los microorganismos no solo genera aromas intensos, sino también componentes saludables que refuerzan el sistema inmunológico y prolongan la vida útil.
Hacer que los alimentos se conserven más tiempo y sean más digestibles: Eso puede funcionar muy fácilmente. Durante la fermentación, unos organismos minúsculos se ponen manos a la obra. Modifican los alimentos de tal manera que las bacterias apenas pueden multiplicarse. Esto influye en el sabor: Los sabores se intensifican, y los platos tienen un sabor más intenso y ácido. Al mismo tiempo, los microorganismos presentes en los alimentos fermentados tienen un efecto positivo en el sistema digestivo.
Durante la fermentación, los microorganismos consumen el oxígeno presente en los alimentos. Cuando se agota, convierten los hidratos de carbono en: A partir del almidón se producen alcoholes, gases y ácidos orgánicos, como el ácido láctico y el ácido carbónico.

Esto, a su vez, reduce el valor del pH. El efecto: La fruta, la verdura, los productos lácteos y demás se vuelven más ácidos, más aromáticos y se conservan mejor.
Dato interesante: La fermentación láctica es un tipo de fermentación en la que las bacterias transforman el azúcar en ácido láctico. Esto ocurre, entre otras cosas, en la elaboración de yogur, chucrut y kimchi
Durante la fermentación, la actividad de los microorganismos genera sustancias que son beneficiosas para su organismo:
Los propios microorganismos permanecen en los alimentos fermentados y su consumo favorece un microbioma intestinal saludable. Al mismo tiempo, ácidos como el láctico y el acético crean en el intestino un entorno ácido en el que los gérmenes nocivos no se encuentran nada a gusto. De este modo, los alimentos fermentados pueden fortalecer el sistema inmunitario.
Para fermentar alimentos en casa basta con un equipo sencillo:

Consejo: Si desea realzar el ya de por sí intenso aroma de los alimentos fermentados, añada hierbas y especias, como romero, tomillo o semillas de mostaza.
En unos pocos pasos, tus alimentos ya estarán listos para el proceso de fermentación.
Importante: Ya sea del jardín propio o del supermercado: Utiliza siempre ingredientes limpios y frescos.
He aquí las instrucciones:
Importante: Los alimentos deben quedar completamente cubiertos por el líquido en el frasco y este debe cerrarse de tal forma que no entre aire en su interior.

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Muchas bacterias nocivas no tienen, de todos modos, ninguna posibilidad en un medio ácido. Para reducir el riesgo de que los alimentos se echen a perder, debes lavar bien todos los ingredientes. Si el contenido de los recipientes se estropea, normalmente lo notará enseguida por un olor desagradable; en algunos casos, también puede aparecer moho.
Durante la fermentación, los alimentos se transforman de forma específica con la ayuda de microorganismos: se producen ácidos, gases y alcohol, que modifican el aroma, prolongan la vida útil y mejoran los efectos sobre la salud.
Limpiar y trocear frutas y verduras, sumergirlas en agua con sal y conservarlas en un recipiente hermético: así es, básicamente, cómo funciona la fermentación de los alimentos.
Además de la mayoría de las frutas y verduras, también son adecuados los productos lácteos, los cereales y las legumbres, la carne y el pescado, así como las bebidas.
Los alimentos aptos para la fermentación deben contener azúcar o almidón, ya que son necesarios para el proceso. En general, las texturas firmes, como la col o las zanahorias, son más adecuadas que los alimentos blandos. Además, asegúrese de utilizar ingredientes frescos.
Para la fermentación necesitará tarros con cierre hermético, agua y sal. Para refinar el sabor, se pueden añadir hierbas y especias.
Durante la fermentación, los microorganismos descomponen el azúcar y producen ácidos, gases y alcohol.
Si se almacenan correctamente, las verduras fermentadas suelen conservarse entre seis meses y un año. Algunos productos, como el chucrut y el kimchi, pueden almacenarse hasta dos años.
El proceso completo de fermentación suele durar entre tres y cuatro semanas.
Los alimentos fermentados aportan al organismo vitaminas y minerales beneficiosos. Los microorganismos vivos fortalecen la microbiota intestinal y favorecen el crecimiento de bacterias saludables en el intestino.