Las mejores fiestas comienzan en la cocina

Las mejores fiestas comienzan en la cocina

Un opulento bufé en el salón, una gran cena de gala en el restaurante: son, todos ellos, acontecimientos dignos de recordar. Pero nada puede competir con el ambiente relajado, emocional e informal de las fiestas que comienzan en la cocina. Apoyados casualmente en el fregadero, con una bebida chispeante en la mano. Unos cortan las verduras mientras otros ponen al día a los demás, con entusiasmo y al ritmo de la música. Les desvelamos los consejos y trucos de la autora “gastro” Verena Lugert para planificar la mejor fiesta en su cocina.  

Créditos fotografía:

Verena Lugert

La temática como denominador común 

Determinar una temática para la fiesta nos ayuda a crear un menú redondo. Porque un menú compuesto por salchichas bávaras con mostaza dulce, kimchi coreano y pizza hawaiana no es que suene muy armonioso. Por el contrario, los platos típicos de diferentes gastronomías siempre armonizan bien: anímese a celebrar una cena española con tapas, una buena paella y crema catalana de postre. O quizás una cena inspirada en el sudeste asiático, con rollitos de verano vietnamitas, una aromática sopa de pollo al estilo thai, con lima, coco y hojas de cilantro, albóndigas de gambas con salsa de pescado y guindilla y un arroz glutinoso con mango.  

Aunque no es necesario aferrarse a un país o región en concreto: en cierta ocasión organicé toda una fiesta en torno al limón, en la que el cítrico destacaba en cada uno de los platos que serví. Otra opción es celebrar una fiesta infantil bien nostálgica y agasajar a nuestros invitados con los platos favoritos de su niñez, sirviendo, por ejemplo, la consabida sopa de guisantes, típica de muchos países europeos, con un toque especial de nata, beicon y aceite aromatizado con limón y menta, seguida de un plato de pasta con albóndigas, pero siguiendo la receta especial de Marcella Hazan, la Julia Child de la cocina italiana en Estados Unidos. Pondremos la guinda con el clásico helado alemán de “espagueti”, pero con helado de vainilla casero, hecho con una crème anglaise con vainilla de Tahití.  

En otra ocasión creé un menú en el que los platos eran de solamente tres colores: verde pistacho, morado y amarillo pastel. Lo mejor, en cualquier caso, es adelantar el tema en la invitación, para que tanto invitados como anfitrión puedan ir abriendo el apetito. 

Una buena preparación  

Una fiesta en la cocina no es, ni debería ser, una clase de cocina: en ella buscamos, simplemente, celebrar y disfrutar. Así que no hace falta que todos los invitados cocinen sino de dejarlo, más bien, para aquellos a quienes les apetezca. Y que cada uno se dedique a lo que más le guste: cortar, remover, amasar o, por qué no, entretener a los demás.  

Siempre viene bien dejar algunas cosas preparadas, especialmente las que llevan más tiempo: la masa para la focaccia, por ejemplo, necesita su levado. Conviene, por tanto, haberla preparado con antelación. O las setas shiitake, que también se deben ablandar en agua previamente. Y, por qué no, algo de picoteo, para que nadie tenga que ponerse a cocinar con hambre, ya listo y aguardando en la nevera.  

 

Cómo calcular cantidades 

Las fiestas en la cocina suelen ser sinónimo de una reunión generalmente informal y desenfadada. Se come de pie y se disfruta de la tertulia. De vez en cuando, un pequeño descanso para sentarse junto a la encimera, a la mesa o en el sofá. Y en el centro de todo ello, la celebración y la compañía. La particularidad imbatible de las fiestas en la cocina es que los invitados se mezclan entre sí, en lugar de permanecer inamovibles en la mesa.  

Por eso, para una fiesta en la cocina, sería recomendable elegir platos que no necesitemos disfrutar sentados en una mesa. Lo ideal: platos que se puedan comer cómodamente mientras charlamos, bien con la mano o bien con tenedor y cuchara de cóctel, servidos en cuencos pequeños. 

Mi consejo para calcular bien las cantidades: recomiendo servir cinco platos diferentes por cada diez invitados, cada uno de ellos calculado para cuatro personas. Si además servimos cada plato en raciones de cóctel, nuestros invitados puedan probar todo.  

Una buena mise en place  

Cuando llegan los invitados, las cosas más importantes deberían estar listas, aunque sin buscar la perfección. Un par de tablas de cortar, cuchillos, cuencos, ollas, el rallador, la batidora, la báscula..., para que nadie tenga que preguntar: «¿Dónde está...?». 

Podemos dejar un par de ingredientes a la vista que a la vez nos sirvan de decoración, como unas limas para el toque de verde, unas uvas rojas, unas remolachas ralladas a medio cortar, una mejorana en maceta, una aromática hierba luisa, unos melocotones aterciopelados, unas fresas bien jugosas o unos tomates corazón de buey para un toque rojo intenso. Así recrearemos fácilmente el colorido ambiente de un puesto del mercado. 

También resulta práctico preparar las recetas de los platos y dejarlas a mano, en forma de ficha, incluso escritas a mano si queremos, como muestra de cariño. Un ramo de flores, que siempre llama la atención, y diferentes bebidas ya enfriadas. Un poco de música de fondo siempre resulta agradable, y más si además refleja la temática de la fiesta. Y, en cualquier caso, algo de picoteo ya listo: con el estómago vacío es imposible cocinar bien.  

¿Y después? Deje que la noche siga su curso, será todo un éxito. Se lo garantizamos: ¡las mejores fiestas comienzan en la cocina!  

 

 

Las mejores recetas BORA para su próxima fiesta en la cocina 

Como inspiración, le presentamos cinco recetas orientales de BORA para su próxima fiesta en la cocina: