Cocina tipo loft en una antigua finca

Cocina tipo loft en una antigua finca

Cocina profesional en una casa particular: la familia Westphal se siente realizada en su finca de tres fachadas recién rehabilitada. En la cocina abierta tipo loft, equipada con electrodomésticos profesionales, esta propietaria de una panadería ecológica puede dedicarse a su pasión por la repostería mientras charla con su marido y sus dos hijos.

¿Quién vive y cocina aquí?

A Anna Westphal la afición por la repostería le viene desde muy pequeña: descendientes de una familia panadera, sus dos hermanos y ella se quedaron hace cinco años con la panadería familiar de larga tradición. Así, la propiedad de la panadería ecológica —que cuenta con varias filiales en la región— está ya en manos de la cuarta generación. A Anna también le gusta hacer repostería en casa, experimentar y crear algún que otro nuevo dulce con el que ampliar el surtido de la panadería. Lars, su marido, que trabaja como jefe de proyecto en una empresa de software internacional, siempre prueba las nuevas recetas de su mujer, sobre todo si el dulce se refina con miel de producción propia. Hace aproximadamente dos años —apenas un par de meses antes de que naciera su hija Lisa— hizo con su hijo de doce años, Maximilian, un curso de verano de apicultura y, desde entonces, se ocupa de las colmenas de la familia.

Una cocina profesional modular para cuatro o más

Para los Westphal, la cocina no solo es el corazón de la casa, donde se reúne toda la familia, sino también el lugar en el que pueden dar rienda suelta a su creatividad y en el que probar, en el sentido más literal de la palabra, vale más que la teoría. Aquí los niños tienen un lugar para jugar, hacer sus deberes y ayudar de vez en cuando a sus padres a preparar la comida. Los productos de la región están arriba en la lista de la compra y la planificación de los menús. La selección de lo que llega a la mesa se completa casi siempre con ingredientes de su propio huerto, como hierbas, verduras, frutas o miel de producción propia. Para Anna, la cocina es también un lugar de retiro en el que puede dedicarse de lleno al desarrollo de nuevas ideas de repostería. Cuando Anna y Lars rehabilitaron por completo y reestructuraron su finca hace algunos años, dejaron para la cocina el espacio más grande de la casa: es el centro de la zona tipo loft en la que se cocina, se convive y se come, que ubicaron en lo que antes era el establo de la propiedad.

Lo más importante para ambos al hacer el proyecto de la cocina era conservar el encanto del edificio antiguo y el carácter abierto del espacio original. Por eso mantuvieron casi todos los detalles arquitectónicos del antiguo establo. Debajo de la estructura abierta de la cubierta, las antiguas vigas y puntales de cubierta siguen cumpliendo su función. Gracias al sistema de extracción de superficie BORA, el carácter abierto y la amplitud no quedan limitados por una voluminosa campana extractora, y el espacio puede lucir con su sencillez original. No solo la vista libre, que abarca más allá de la cocina, fue determinante a la hora de tomar la decisión. Las vigas no tuvieron que someterse a ningún cambio estructural para poder fijar una campana o necesidades similares y la esencia constructiva original pudo conservarse como estaba, de acuerdo con la intención fundamental de los trabajos de rehabilitación. Para el proyecto de su cocina, la pareja gozaba de absoluta libertad y no tuvo que renunciar a nada. Situaron la isla de cocina libremente en la habitación como el punto central de comunicación.

La repostera quería dotar su cocina de un equipamiento de alta gama con la máxima funcionalidad. Así, todos los aparatos de cocina son de alto rendimiento, uso intuitivo y limpieza fácil: lo que se pide de una cocina profesional. Para Lars también tenían un papel muy importante el diseño y la gran facilidad de manejo de los aparatos. Tanto el informático como la repostera vieron reunidos todos sus deseos en el sistema de extracción de superficie BORA Classic 2.0: gracias al sistema modular, pudieron elegir, de una amplia oferta de placas de cocción, su combinación particular con unas zonas de cocción muy amplias para el calentamiento homogéneo de los alimentos. A fin de estar bien preparados para todas las aventuras culinarias que les esperaban, se decidieron por la combinación de inducción total con un teppanyaki de acero inoxidable y una placa de cocción de gas. Las placas de cocción y el extractor se manejan mediante el intuitivo control por gestos que ofrece el mando sControl+. Todas las funciones importantes están disponibles con un simple toque con el dedo y se distinguen fácilmente en una pantalla digital muy bien iluminada.

Para la repostera Anna, lo más destacado de su cocina es, como no podría ser de otra manera, el horno de vapor BORA X BO. Un argumento decisivo para su compra fue que reduce los olores y aspira el vapor, de forma que ni unos ni otro se dispersan por la cocina abierta tipo loft. Además, se muestra entusiasmada sobre todo con los resultados de cocción homogéneos, así como con el manejo y la limpieza tan sencillos del aparato. Le gusta usar la función de notas, con la que evita que algún miembro de la familia apague el horno por equivocación durante su ausencia. Especialmente práctico le resulta poder usar la vaporera integrada en el BORA X BO para licuar fácilmente la miel de las colmenas de su jardín o para esterilizar rápidamente los biberones de Lisa, que ha cumplido ya un año y medio.

Dentro de BORA

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