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KITCHEN Farming

KITCHEN Farming

Desde el germinador de vidrio hasta el huerto vertical: plantar y cosechar en la cocina adquiere cada vez más formas distintas. Según Urban Gardening, actualmente está apareciendo una nueva tendencia de estilo de vida.

Lo que crece normalmente en las cocinas privadas de grandes ciudades son, a lo sumo, germinados en un tarro de cristal al que hay que cambiarle el agua, agitarlo y vaciarlo regularmente. Puede que en el poyo de la ventana o la encimera se vean también pequeñas macetas de cebollino, menta y albahaca. Pero estas hierbas que se comercializan en el mercado, germinan solo magramente en los cultivos domésticos de interior. No obstante, está tomando fuerza una tendencia llamada «Kitchen Farming» que abandera la agricultura en la cocina. ¿No era justo la cocina el nuevo símbolo de estatus y el centro de un moderno estilo de vida? ¿El espacio para cocinar, disfrutar y sentirse a gusto? ¿Ahora tiene que incorporar además un huerto? Suena a noticia falsa, cuando no
a simple tontería. ¡Pues ni mucho menos! Si se busca «Kitchen Farming» en Google, aparecen un montón de consejos y ejemplos, además de una galería de fotos: bolsas con plantas que cuelgan de las paredes de la cocina; verduras en macetas colocadas en filas sobre repisas o también colgando bocabajo del techo; caballetes plegables denominados «huertos verticales» en los que crecen alimentos sobre unas esponjas especiales; y hasta imágenes de muebles que ofrecen fabricantes de cocinas (p. ej. Next125) específicos para plantar. Diseño moderno para el cultivo de verduras y hortalizas en el mismo lugar donde se preparan y se comen.
El prestigioso diseñador alemán Werner Aisslinger hizo realidad esta visión hace ya unos años en una mansión de Berlín. Su cocina del futuro era un biotopo al estilo de un invernadero. En ella no solo se cocinaba, sino que también se plantaba, cultivaba y recolectaba. Los posos de café se aprovechaban para cultivar setas comestibles y la pieza central de la instalación era un acuario con peces. Sus excrementos aportaban el abono para el contenedor conectado al circuito del agua que tenía distintos arriates de lechugas, hierbas y hortalizas. La sostenibilidad, la conservación de recursos, la no generación de basura, el reciclaje y la reutilización son principios que inspiran a Aisslinger sus ideas de diseño. Él no ve la cocina del futuro como una «nave espacial de diseño», sino más bien como el laboratorio biológico de un alquimista: «Los espacios del hogar cambian cuando evolucionan las costumbres de sus habitantes. Kitchen Farming es el proyecto alternativo de una cocina en la que los electrodomésticos se comunican entre sí.»
Lo que hace posible su visión son sus conocimientos de acuaponía e hidroponía. Procedimientos que unen las técnicas de la piscicultura con el cultivo de plantas mediante hidroponía. La agricultura en agua en lugar de en la tierra es, en realidad, un principio muy antiguo. Los jardines flotantes de Tailandia o de los aztecas son algunos ejemplos. Si desea conocer cómo funcionan exactamente estos acuicultivos, puede investigar en Internet. Hay tanta información, que las explicaciones no cabrían en este artículo.
Pero aclaremos la cuestión de por qué demonios querrían aprender técnicas hortícolas los habitantes de las ciudades, cuando el supermercado de la esquina tiene todo lo que el estómago necesita. El motivo no pueden ser solo estilos de vida al alza como el vegetarianismo o veganismo, que implican también una alimentación más equilibrada. Quizás el culpable sea el sistema límbico. Recolectar lo que uno mismo plantó es un comportamiento atávico, un impulso primario. El tronco cerebral no olvida que una vez fuimos cazadores y, sobre todo, recolectores, aunque hoy en día esto ya no esté tan relacionado con la búsqueda de alimento. Pero ese es otro tema. La idea del autoabastecimiento en la ciudad no es tan utópica. De hecho, desde hace una década viene materializándose en una megatendencia: los huertos urbanos. Un sector alternativo de la población de grandes ciudades cultiva, ya sea con permiso (o incluso incentivos) como sin él, solares urbanos en barbecho, como por ejemplo los jardines Prinzessinnengärten de Berlín-Kreuzberg. En los balcones, además de hierbas aromáticas, cada vez se ven más tomates e incluso fresas en jardineras. Muchos arriendan pequeños huertos colectivos con otras personas con los mismos ideales... Se acabó lo burgués. En este sentido, el Kitchen Farming tiene buenas posibilidades de ser la próxima tendencia en estilos de vida.

Fotos: Studio Aisslinger / Mirjam Fuscella & Daniele Manduzio, Neofarms

Textos: Barbara Friedrich

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