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El buen diseño siempre requiere de valor

El buen diseño siempre requiere de valor

Una conversación con Willi Bruckbauer y el Prof. Dr. Peter Zec

El buen diseño siempre requiere de valor

Prof. Dr. Zec, usted es el Director ejecutivo del Design Zentrum NRW y organizador del Red Dot Award, uno de los premios internacionales al diseño de mayor renombre. ¿Cuántos productos se han presentado como candidatos al Red Dot Award: Product Design en 2017?

Peter Zec: Este año se han presentado más de 5.500 innovaciones. Se trata de un récord en la historia. Fabricantes y diseñadores de 54 naciones se han decidido a participar. Entre ellos, países tradicionalmente fuertes en materia de diseño, como Alemania, EE. UU y Taiwán, pero también encontramos cada vez más países recién llegados, como Estonia o el Líbano. También aumentan las candidaturas recibidas desde China.

Los candidatos que aspiran a recibir un galardón para sus productos, ¿puede decirse que sean sobre todo grandes empresas industriales, activas en todo el mundo?

Peter Zec: Para las marcas globales y las grandes firmas del diseño, la participación en un concurso como el Red Dot Design Award es absolutamente imprescindible. Ser condecorado con un Red Dot es una evaluación externa de su trabajo. Otro beneficio adicional e importante es la distinción en el mercado, ya que la marca Red Dot es conocida como sello de calidad. En comparación con las PyMES, es posible que las grandes empresas o los protagonistas globales partan, a primera vista, de mejores condiciones para participar en el concurso regularmente y con más productos, al contar con mayores
recursos. Sin embargo, la cantidad no es garante de recibir una condecoración, ni la estructura de la empresa ni su tamaño resultan relevantes. Lo que cuenta de cara al veredicto del jurado es la excelencia del diseño creado. Y el buen diseño hace ya mucho tiempo que se ha establecido como una política empresarial de éxito, también entre las PyMES.

Willi Bruckbauer: Se trata de algo que también se puede aplicar a BORA y, de hecho, desde sus comienzos. Damos mucha importancia a alcanzar la excelencia, no solo en calidad, comercialización y política de precios. El diseño, para nosotros, es un componente central de la empresa, aunque a la vez también sea una cuestión más pasional. Queremos embellecer el mundo de la cocina y para ello es necesario, naturalmente, una imagen convincente.

Peter Zec: Y lo han demostrado con creces: el nuevo BORA Professional ha resultado galardonado en la categoría "Best of the Best 2017".

Willi Bruckbauer: Efectivamente, ¡y estamos muy orgullosos de ello! Siendo modesto, puedo afirmar que nos encontramos en una posición favorable en la que de cuando en cuando recibimos alguna que otra condecoración. Pero recibir el Red Dot Award para un producto totalmente nuevo, que en ese momento apenas llevaba unos meses en el mercado, también avala la gran fuerza innovadora que hay detrás de este desarrollo. Nos sentimos muy honrados de jugar en la primera liga.

¿Cuál es el rasgo distintivo de las empresas cuyo diseño marca estilo?

Peter Zec: El diseño de éxito no es previsible. El diseño es un juego que responde a un objetivo final y que ofrece diferentes posibilidades: las oportunidades y las perspectivas que ofrece el diseño hay que reconocerlas. Para ello hace falta mentes creativas, con sensibilidad hacia el desarrollo técnico y cultural y capaces de aportar ideas decisivas. Las firmas que marcan el diseño han reconocido el potencial del mismo como factor económico y no dudan en facilitar el espacio necesario para el desarrollo de dichas ideas.

Willi Bruckbauer: Aunque el factor diseño está firmemente anclado al ADN de nuestra empresa, no podemos afirmar que el "marcar estilo" esté entre nuestras prioridades más relevantes. No obstante, la intercambiabilidad en cuanto al diseño es algo que nosotros, naturalmente, no nos planteamos; no está de ninguna forma a la altura de nuestros requisitos. Nosotros tenemos la ambición de querer crear algo especial, de ir siempre un paso por delante. Y eso, en ocasiones, requiere de un juego de equilibrio: para alcanzar el éxito y mantenerse a esa altura, uno debe actuar en el mercado con rapidez, impulsar innovaciones y definir tendencias. Pero todo eso también requiere tiempo para madurar y exige cierta sensibilidad, porque trabajamos sobre la base de que nuestros productos son desarrollos probados de forma exhaustiva y concienzuda que resistirán a la prueba del grupo destinatario. En este sentido, el mercado es un buen jurado para nuestras acometidas, aunque a la vez sea duro de roer. ¿Qué acogida dará al producto? Hoy estamos ante un público muy versado y muy exigente, nos lo tomamos muy en serio. Y vale tanto para el cliente final como para nuestros socios comerciales, igual de importantes, que con sinceridad y crítica constructiva nos cuestionan nos someten a análisis con sinceridad y crítica constructiva y nos ofrecen una retroalimentación constante, lo cual, a su vez, nos aporta efectos muy constructivos.

¿Es posible hablar de una cierta garantía de éxito o de principios atemporales que caractericen al buen diseño, al diseño bien conseguido?

Peter Zec: El diseño, en primer lugar, debe funcionar. Si no funciona, resulta inservible. Esa es la característica fundamental que debe tener todo producto bien diseñado. Aparte de ello, el diseñador debe asegurarse de que el producto también resulte convincente en su aplicación. Además, su aspecto y forma deben atraer al consumidor. El buen diseño va de la mano de un objetivo, el de contribuir a una mejora continuada de la calidad de vida. En el diseño se aspira a un cambio y una evolución constantes. Ningún diseñador cuestionará la función de una silla, pero sí pondrá en duda los cambios en los hábitos a la hora de sentarse u otros aspectos relativos al material o al lenguaje de formas

Willi Bruckbauer: Estoy totalmente de acuerdo. Y hay otro elemento igualmente muy importante: el buen diseño también debe tener valor para cuestionar y revolucionar radicalmente lo antiguo. De lo contrario, BORA nunca habría tenido éxito. En el caso de mi desarrollo, la función, por supuesto, era prioritaria: el extractor que yo quería desarrollar tenía que aspirar mejor que las soluciones convencionales. Y, por supuesto, la forma o, en cierto modo, el atuendo, debía resultar seductor, si es que se puede emplear este concepto para un producto técnico. Para mí era prioritario mejorar el espacio vital de la cocina, como lugar para el bienestar, para sentirse en casa. Y eso es, todavía hoy, lo que impulsa mi pensamiento empresarial. Porque la rueda sigue girando, siempre hay que permanecer a la última. Y más especialmente cuando se trata del diseño de un producto: toda época tiene su espíritu.

Peter Zec: Me gusta el 'espíritu' como palabra clave. Desde mi punto de vista, en el diseño de productos se reconocen diferentes tendencias. En la investigación de materiales y el diseño de productos se intenta imitar procedimientos y procesos orgánicos de la naturaleza. Por otro lado, cada vez más diseñadores se enfrentan a las diferentes cuestiones que plantea la robótica. Los aparatos que actúan de forma autónoma y que cuentan con inteligente artificial ya han adquirido gran importancia en nuestro día a día.

¿Y qué tendencias son las que marcan especialmente el panorama actual de las cocinas, según su opinión?

Peter Zec: Para muchas personas, la cocina es un punto central de sus vidas, con ciertos rasgos que lo convierten en un símbolo de estatus. En una cocina abierta no solo se cocina, también se vive. Por ello, la cocina no debería ignorar ningún requisito individual. En su equipamiento se presta igual atención al empleo de materiales de calidad, a la eficiencia energética o a la utilización de soluciones nuevas, como los extractores que aspiran hacia abajo integrados en la placa de cocción. Por otro lado, seguirán asentándose los aparatos "inteligentes", como los frigoríficos
y las cocinas.

Willi Bruckbauer: Permítame aportar algo al respecto: hace poco recibimos al canal de TV alemán Bayerisches Fernsehen en nuestras instalaciones de Raubling. Rodaron un reportaje en torno al tema "La cocina como altar". Trataba de cocinas de una calidad a un nivel literalmente extraordinario, con precios que, por supuesto, superan la media. Ejemplos de ello hay muchos ahora mismo, es algo que nosotros notamos claramente. Así que posiblemente sea cierto que la cocina ha sustituido al coche como símbolo de estatus. El reportaje de TV en el que los productos BORA aparecían incorporados a las cocinas mostradas iba más allá: presentaba a la cocina como un lugar que, por su propia voluntad, su concepción y equipamiento extraordinarios es capaz de irradiar una sensación prácticamente reverencial, casi sacramental. Esa era la tesis. Y así es: es un enfoque que nuestros planificadores también observan en los deseos de los clientes. Estamos hablando de que se demandan productos capaces de integrarse con discreción y elegancia, sin ostentación, pero que a la vez aporten una nota propia. Y para todo ello, la marca BORA ya parece haberse hecho con un nombre en el mercado. No obstante, aunque esa sea una de nuestras pretensiones primordiales, pese a toda la belleza, elegancia e incluso extravagancia, la cocina puede y debe seguir siendo un lugar para la familia, la compañía y la verdadera vida: un hogar en torno al cual calentarse.

Peter Zec: Me gustaría añadir algo: en el diseño de cocinas, la combinación perfecta de estética, tecnología y uso adquiere una gran importancia. Por ello, el sello "Made in Germany" cuenta con una capacidad de atracción especial, porque con él se asocia una calidad de producto excelente, muy deseada, especialmente, en el segmento de las cocinas, ya que los dispositivos y los aparatos de cocina se compran, normalmente, para largos periodos de tiempo.

Demos un salto hacia el futuro, por un momento. La cocina de mañana: ¿Qué innovaciones básicas podemos esperar?

Peter Zec: No puedo darle una respuesta generalizada para todas las categorías de productos, pero creo que, en el futuro, las cocinas estarán cada vez más marcadas por la presencia de aparatos automatizados que incorporarán funciones de lenguaje y análisis perfeccionadas. Los asistentes digitales se integrarán, y cada vez más, en el producto. Hoy en día, por ejemplo, los hornos ya incorporan una tecnología de sensores y muchos aparatos de cocina se pueden controlar desde terminales móviles, como pueden ser tablets o smartphones, empleando una aplicación. La robótica, al igual que las tecnologías informáticas y de la información, desempeñarán un papel fundamental en cualquier caso, especialmente porque se darán simbiosis muy interesantes con otros productos. Basta con que piense en cuántos dispositivos individuales es capaz de aunar un smartphone ya mismo. Además, seguirán siendo prioritarias las cuestiones sociales y ecológicas. Con todo lo que será posible técnicamente en el futuro, seguirá siendo extremadamente importante que los diseñadores sigan centrando su atención en las personas, especialmente si los procesos que tienen lugar dentro de los aparatos continúan adquiriendo cada vez mayor complejidad y el exterior sigue marcado por la reducción al mínimo y la simplicidad. Una relación equilibrada entre la tecnología moderna y las necesidades emocionales resulta especialmente importante en los diseños, también en el caso de las cocinas.

Willi Bruckbauer: Estoy totalmente de acuerdo. El desarrollo que experimenta el mercado de las cocinas se produce a gran velocidad. Y quién sabe qué estándares podremos tener en diez años: seguramente, algo todavía inimaginable para nosotros hoy día. El mejor ejemplo: echemos la vista atrás y fijémonos en nuestro propio caso. Dijimos que queríamos revolucionar la cocina. El vapor debe ir hacia abajo, no directo a la nariz. Se trata de un principio tan sencillo y, aun así, nadie nos quería acompañar en nuestros comienzos. Hoy, sin embargo, nuestros extractores ya se consideran estándar, el principio ha conseguido establecerse en el transcurso de una sola década. Así que parece que la simplicidad aparente, lo que uno puede explicarse fácilmente, lo que acaba por convencernos. Por supuesto, nuestros productos esconden una tecnología muy depurada, y seguimos trabajando en innovación a marchas forzadas. Pero no será ningún extractor lo que consiga vincular simultáneamente el teléfono, la puerta del garaje, el televisor, las persianas, la alarma y, de ser posible, también el cortacésped eléctrico. Lo que intento decir con ello es que, con todo lo que sería factible, de cara a nuestros avances futuros, para nosotros todo seguirá girando en torno a las personas, quienes, junto a todas las posibilidades teóricas, buscan un uso fácil y convincente. Y es que la cocina no es, para nada, un laboratorio de investigación para cocineros de alta tecnología que trabajen con gadgets de última tecnología en lugar de hortalizas, sino, más bien, un lugar donde se reúnen la alegría, el disfrute y los sentidos. Por ello, de cara a los diseños venideros, pese al perfeccionamiento de las tecnologías existentes que ya incorporan los productos BORA, mantenemos nuestra premisa: seguir apostando por diseños simples e intuitivos.

Eso me lleva a una pregunta: En el ámbito privado, ¿cuál es su relación con la cocina?

Peter Zec: Como cocinero aficionado y apasionado, y copropietario de un restaurante galardonado con una estrella Michelin en Berlín, en el ámbito privado también me encanta cocinar, y al más alto nivel. En mi casa de Italia he mandado construir una cocina profesional de acero inoxidable, de líneas limpias y rectas, que estaría a la altura de los requisitos de un cocinero con estrellas. En lo referente a los platos: me encanta la variedad de la cocina asiática que se prepara con muchos ingredientes frescos. Y me encantan los platos mediterráneos: disfruto por igual de clásicos, como los antipasti o la pasta rellena, como de una buena pieza de carne a la plancha. Además, personalmente, aprecio mucho el valor que ocupa la cultura culinaria en la sociedad y el aspecto comunitario que se da durante la comida.

¿También presta atención al buen diseño al emplatar?

Peter Zec: Así es, sin duda alguna. Al igual que ocurre con los productos, cuando comemos, la seducción también resulta decisiva: a uno debe despertársele el apetito al ver un plato de comida.

Willi Bruckbauer: Para mí, el aspecto es, en efecto, muy importante, sin lugar a duda. Pero lo que para mí es de verdad prioritario es la compra. Cuando hago la compra busco productos de calidad. Yo vivo en Rosenheim y suelo asegurarme de que los productos vengan de la región, siempre que sea posible. Y como buen bávaro, por supuesto, me encanta tomarme una cerveza con su bretzel en un biergarten. Pero cocinar en casa está para mí por encima de eso, sobre todo si es con mi familia. Y me alegra poder transmitir a los más pequeños el valor que tienen los buenos alimentos. Y lo mismo me pasa cuando estoy en el trabajo: hemos establecido un sistema para que los empleados que así lo deseen puedan cocinar, con una regla muy sencilla: si lo que se sirve es sano, invito y pago yo, con mucho gusto. No es que me comporte de forma proselitista, pero es un punto importante, y más cuando se trabaja y se vive inmerso en el mundo de la cocina; además, creo que la buena comida ayuda a mantenerse sano. Y no se trata de ninguna tendencia o 'espíritu' de esta época, retomando el tema, sino, simplemente, de apostar por la comida rica y equilibrada, la cual no es una combinación que uno pueda dar por sentado.

Sr. Bruckbauer, Sr. Prof. Dr. Zec: muchas gracias por esta agradable conversación, del diseño a la cocina, sin olvidar la tecnología.

Una conversación con el fundador de BORA Willi Bruckbauer y el Prof. Dr. Peter Zec, Director ejecutivo del Design Zentrum NRW y organizador del Red Dot Award, acerca de la excelencia en el diseño y la vida en el espacio más importante de cada hogar: la cocina.

Texto: Klaudia Meinert

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